domingo, 29 de noviembre de 2015

#En La Bretxa - El precio de todo, por Kostradamus

Durante las ultimas décadas una nueva vuelta de tuerca se ha producido en el seno de la cultura capitalista, se trata de poner precio a las necesidades y las debilidades de la clase trabajadora, como pueden ser los mal llamados servicios universales, la salud, la educación, las ideas (como la patentes) o el simple acceso a un puesto de trabajo(como puede ser el negocio de las ETTS o las subvenciones estatales por contratar).

Es mas la cultura del consumo se nos impone y adoctrina desde la mas tierna infancia, cuando mas fácil es, pues los niños son esponjas ante el aprendizaje y la formación.

Desde niños nos enseñan a consumir, bien sea por la cultura de la televisión, bien sea por la competencia adoctrinadora, de este niño tiene esto y este otro no; esta competencia y esta cultura nos impregna desde lo exterior hasta lo más profundo del ser, dotando de un sentimiento de inferioridad al niño que no posee lo que sus amistades si, o de superioridad al primero que tiene determinado objeto.

Ya en la escuela, la mal llamada escolarización universal vuelve a poner precio a nuestra cultura mínima (gasto en material o en libros que anualmente se cambian para beneficio de las editoriales), no es solo so, sino que nos imparten una disciplina y una competitividad que nos convierte a la vez en productores y en mercancía (mano de obra disciplinada y productiva).

La mercantilización va mas allá de la formación de mano de obra obe-diente, esa mercantilización vuelve a aparecer tanto en el acceso al trabajo asalariado como en las necesidades de protección, por poner un ejemplo... una persona accede a trabajar en una empresa de residencias de ancianos del sector privado, esta persona entra a trabajar gracias a una subvención por contratar, dándose la paradoja de que pagas por generar riqueza; no solo se conforman con eso, funcionan con el personal minino, especulando y generando riqueza otra vez, es decir a costa de un aumento de la siniestralidad entre los residentes, muchos de ellos con avanzados estados de dependencia. 

Así pues de dos necesidades básicas han hecho un filón, si bien en los 90 se hablaba de los diamantes de sangre a los diamantes que financiaban las guerras en África yo hoy sin pelos en la lengua hablo de capital ensangrentado, o lo que es lo mismo el capital fruto de la especulación de las necesidades humanas.

Para concluir cuando mueres, has de pagar tu funeral sea como sea, incinerado, enterrado, etc...cuando nacemos, nacemos rodados de mercancías, cuando crecemos, crecemos rodeados de mercancías y tanto en la escuela como en casa nos convierten a la vez en consumidores y futura mercancía (mano de obra barata y disciplinada), en el trabajo ya somos mercancías y consumidores de las mismas y para terminar nuestra salud, nuestra vejez y nuestra muerte vuelven a ser por enésima vez mercancías con las que especular, así pues para las élites solo somos un producto que tiene un precio, de la cuna a la tumba.